
A veces tengo la sensación de que ya no vale la pena seguir caminando, que sería mejor sentarse en la cuneta y ver cómo pasa la gente. La mayoría de las personas seguirían su camino y ni siquiera se darían cuenta de que estás ahí, tirada, sin saber cómo seguir, sin saber hacia dónde va tu camino.
Hay tantas cosas que pueden decepcionarnos, una mirada, un gesto, unas palabras,... y de repente parece que ya nada de lo que hacías hasta ahora tiene sentido, que es mejor dejarse caer sin más. Dejar que pase el tiempo a ver si mejoran las cosas, si cambia algo.
A veces puede parecer que llegue una noche eterna y que nunca más amanecerá, y además una noche sin estrellas. Ni siquiera el lucero del alba, ni tampoco la estrella menos brillante.
Pero sin embargo, un buen día, puede que nos demos cuenta que no es que cambien las cosas, sino que nos damos cuenta de que ha mejorado porque hemos conseguido arrastrarnos a duras penas desde la cuneta hasta la carretera, y tenemos otra perspectiva de la situación. Que sí que merece la pena seguir porque encontrarás a gente que te ayude siempre, y porque nunca estaremos solos.
Porque siempre habrá alguna estrella que aparecerá en el cielo,
porque siempre hay un nuevo amanecer.
Las malas situaciones no cambian si nosotros no hacemos anda por remediarlas.
ResponderEliminar"Un día llegaré, no importa la distancia (8)" ^__^