domingo, 10 de octubre de 2010

Al amanecer


Porque todo sucedió en un instante. A lo lejos resonaban las campanas de la iglesia, pero ellos estaban lejos como para acudir a tiempo. No sabían que hacían en realidad los dos andando por la carretera, sin saber a dónde iban. Pero muchas de las cosas que se podían plantear ya no tenían el menor sentido. Se miraron mientras el sol se alzaba por el este. Todo estaba iluminado de una forma suave que resaltaba los colores claros y hacía que sus cabellos resplandecieran como trigo antes de ser cosechado. Ya sólo importaba que estaban juntos para siempre. Sus bocas, rodeadas de arrugas, sonreían. Habían vivido toda su vida juntos, se conocieron en la pequeña escuela del pueblo, crecieron, se hicieron novios, se casaron, tuvieron hijos y ahora nietos. Y lo que más les gustaba era salir a pasear por las mañanas para notar como la luz del sol iluminaba sus pieles y les proporcionaba calor en lo que podría ser el último día. Y si era el último día, estaban seguros de que lo que les esperaba era muchísimo mejor.

2 comentarios:

  1. Cuando pasas tu vida al lado de la persona que quieres es lo que pasa, todo ocurre en un instante y de repente te ves ya con nietos ^_^

    ¡Bonito relato!

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  2. Me gusta mucho Marta, no conocía estos lares online;)
    Muaaks Feliz Navidad!

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